Historias de Familia

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Elizabeth y Jaime | Colombia

Mi esposo y yo decidimos que iniciaríamos la búsqueda de bebe en Enero y para ese entonces yo ya tenía 35 años, allí empezó una gran maratón, primero iniciamos haciéndome en marzo una laparoscopia  exploratoria, allí descubrieron que tenia endometriosis y unos quistes en las trompas que podían estar afectando todo el proceso, luego esperamos un tiempo prudencial y después de que mi esposo tomo conciencia decidió hacerse por fin un espermograma para ver si tenía algún problema él.

Efectivamente el ginecólogo lo remitió de inmediato al urólogo quien al realizar el examen descubrió una varicocele y tuvo que ser operado en Septiembre del mismo año, nos dimos otro tiempo y no podíamos quedar embarazados, así que recurrimos a personas más expertas e iniciamos con fe y esperanza un tratamiento con inseminaciones, de estas realizamos 4 sin éxito, 3 de las cuales llegaron a su final sin noticias positivas y una que tuvimos que suspender porque la droga no hizo efecto positivo, todo esto fue muy doloroso y triste, cada intento era una esperanza mas y al final una gran desilusión tanto por la ilusión de un bebé como por la parte económica que veíamos con dificultad para iniciar un nuevo tratamiento, ya que aunque la inseminación era más accesible también teníamos que tener en cuenta la droga que es costosa.

La inseminación que tuvimos que suspender por que la droga no funciono positivamente fue muy doloroso ya que se tuvo que parar el proceso a mitad de camino, ya había dinero invertido y todo se perdió, pero sin embargo volvimos a intentarlo ya que esta fue la tercera de las cuatro que realizamos.

Después de las inseminaciones y con la ayuda del médico tomamos la decisión de hacer un in vitro, era un gran esfuerzo tanto económico como emocional, era jugárnosla toda buscando éxito y así lo realizamos en Noviembre del mismo año, pero lastimosamente este no fue positivo, lloramos mucho, fue triste y doloroso para todos incluyendo los familiares más cercanos que sabían lo que estábamos realizando.

En este momento yo ya había tirado la toalla, estaba pensando seriamente en una adopción ya que no soportaba más otro doloroso “no “, además era pensar en el dinero y ya no sabíamos de donde sacar más, pero en una cita a final del año mi esposo y el médico me convencieron de darme otra oportunidad, así que decidimos que al iniciar el año siguiente , realizaríamos otro tratamiento de in vitro y dimos el sí  con la seguridad de que Dios nos acompañaría en este proceso y que sería lo que más nos conviniera como pareja y como familia.

Así fue como en Febrero hicimos el primer in vitro con un acompañamiento especial por parte del médico y todo su equipo, mi esposo y yo estábamos muy confiados, de este modo el 16 de Marzo me hicieron la prueba de embarazo y para gran sorpresa y alegría nuestra cuando el médico nos llamo dijo por fin “si, estas embarazada” , al fin lo habíamos logrado fue tanta la emoción que todas las tristezas anteriores se borraron, lloramos de alegría corrimos a contarle a toda nuestra familia y amigos, los cuales al igual que nosotros no podían creerlo estaban felices como nosotros.

A los pocos días nos realizaron la primera ecografía y vimos a nuestro bebe un pequeño frijolito casi diminuto que nos parecía mentira verlo, pero días más tarde en la segunda ecografía y para sorpresa y mayor alegría nuestro médico nos dijo: “les tengo una noticia no es uno son dos”, pues ese huevito se había partido y teníamos un embarazo biamniótico monocorial, estaban separados por una membrana y nos dijeron serán gemelos idénticos, fue un embarazo de alto riesgo por las características del mismo, no faltaron los cuidados por parte de los médicos, mi esposo y yo tratamos de seguir al pie de la letra las instrucciones que nos daban para poder finalmente tener en nuestros brazos a dos hermosas princesas Susana y Camila, quienes llenaron de alegría y amor nuestro hogar y a todos los que nos rodean.

Si hoy miramos para atrás damos gracias a Dios por que como pareja nos tuvimos el uno al otro, nos acompañamos, lloramos y finalmente pudimos reír, gracias al acompañamiento que tuvimos por parte del personal médico y enfermeras, por la fe que tuvimos en Dios que nos iba a conceder esta gran alegría y más que fue doble.

Nuestra vida en pareja siempre ha sido de apoyo mutuo y acompañamiento permanente, durante esta época no varió, tuvimos momentos tristes pero logramos salir adelante.  Hoy en día pienso que si no lo hubiera vuelto a intentar no tendría a hijas, que son el mayor regalo que he recibido en la vida. Siempre hay que seguir adelante intentándolo, teniendo fe y pensando que las cosas que pasan son lo mejor para nosotros y que si pasan es porque Dios lo tenía para nosotros.