Historias de Familia

Conoce las historias de nuestras familias inSer

Milena y Xavier | Ecuador

Nuestra historia comienza como la de tantas otras parejas que se casan y deciden tener una familia, pero en nuestro caso fue un poco diferente.  Estamos casados desde el año 1999 y cada año pasaba y la cigüeña nada que nos hacia la visita. Yo me sentía muy frustrada porque como para la mayoría de las mujeres, en mi caso, tener un hijo siempre fue mi mayor ilusión.

Nosotros veíamos como las parejas que conocíamos iban haciendo su sueño realidad y para nosotros cada mes era un martirio.  A tal punto me afectó que nuestro círculo de amigos se redujo porque algo dentro de mí no andaba bien, me daba muchísima tristeza ver como las demás si podían concebir y yo no.  Después de que esto comenzó a afectarme yo nunca volví a ningún baby shower de ninguna de mis amigas, menos a una fiesta de cumpleaños, no porque no quisiera sino porque me dolía mucho.  Así que finalmente decidimos consultar un médico porque sabíamos que algo estaba pasando, pues no era normal que no pudiera embarazarme.

Yo vivo en los Estados Unidos y aquí es un poco más complicado si no cuentas con un seguro médico y si tienes el seguro, debes ir a los médicos afiliados a este.  Consulté con un doctor que me dijo que todo estaba bien, que evitara la ansiedad, pero nunca nos hizo un solo examen.  Así pasaron otros años más, con las consecuencias que esto trae, pues afecta todas las facetas de tu vida.  Yo sentía que mi matrimonio se iba a terminar pues la rutina no es nada fácil y a esto le sumamos que cada día me sentía más y más frustrada, era terrible.

En este lapso de tiempo mi cuñada tuvo dos hijos, mi prima también salió embarazada, y ahí es donde la familia también comienza a ejercer presión.  Cada vez que te ven, te preguntan: “Y ustedes para cuando?”  Toda la gente que está a tu alrededor te hace daño sin darse cuenta.  Los comentarios de siempre, como “Se van hacer viejos y nada de hijos”, DOLIAN y mucho.

En mi caso también empecé a evitar las reuniones familiares, pues odiaba ese tipo de comentarios.  Nadie sabía por lo que yo estaba pasando.  Algún día por mi trabajo conocí a una persona que cambio mi vida, una mujer que había pasado por lo mismo que yo estaba pasando.  Ella me recomendó no perder más tiempo y consultar una clínica en Medellín-Colombia donde ella se había hecho un tratamiento maravilloso. Ya estaba embarazada.

Yo no le hice mucho caso pues el médico me había dicho que yo no tenía nada. Más sin embargo cuando estuvimos de vacaciones en Ecuador consultamos otro doctor.  Nos ordenó muchísimos exámenes y al final nos dimos cuenta que el problema era de mi esposo.  Ahí hago mucho énfasis porque en mi caso, y creo que esto le pasa a muchas mujeres, yo estaba convencida de que el problema era mío.

En nuestra cultura nos enseñaron que a los hombres no les pasa eso, que cuando hay un caso de infertilidad la culpable siempre es la mujer y no es así.  El doctor nos dijo que teníamos que buscar ayuda profesional o no lograríamos tener hijos.  Es muy triste que te digan eso.  De ahí yo creo que nos vino el proceso de la negación porque por muchos meses fingíamos que no había pasado nada, pero cada uno llevaba su propia cruz.  Yo pensaba que nunca íbamos a poder ser padres pues los costos de un tratamiento en Estados Unidos era elevadísimo, pero un día me acorde de la mujer que había conocido, la llamé y me habló maravillas de la clínica Inser en Colombia.

Desde que respondieron mi primer email fue como una campanita que movió  mi corazón.  Estaba que no cabía de la dicha porque había una esperanza.  Ese mismo año nos fuimos a Medellín, una ciudad que no conocíamos en una tierra totalmente ajena para mi esposo y también para mí. Yo iba muy nerviosa pero muy positiva de que todo iba a salir muy bien.

Es muy difícil tomar una decisión de esas pues por un lado, es tu sueño que se puede hacer realidad pero por otro, también piensas que si todo sale mal va a ser muy difícil recuperarse.  El 13 de junio tuve mi primera cita y el doctor nos contó sobre el procedimiento que iba a hacernos y nos dio las indicaciones.  Desde el primer momento que yo pise la clínica me sentí todavía más positiva.

Hoy en día le doy muchísimas gracias a Dios por haber puesto esta oportunidad en mi camino.  Hubo muchas altas y bajas en el tratamiento, pues al principio parece que mi cuerpo no estaba respondiendo bien y el doctor me dijo que iba a tener que suspenderlo. Pero superado esto todo fue un ÉXITO, me implantaron tres embriones de los cuales se desarrollaron dos, mis dos ángeles Isabela y Gabriel.  Nacieron el 1 de Marzo totalmente sanos y hermosos. Le doy principalmente gracias a Dios por haber puesto esta oportunidad en mi camino.

Estoy muy agradecida con todos los profesionales.  Gracias a ellos hoy se lo que es ser madre y de verdad es la experiencia más maravillosa del mundo.  Todos los días se me llenan mis ojos de lágrimas cuando veo a mis hijos, pues me parece increíble que los pueda tener entre mis brazos.

A todas las parejas que están pasando por lo mismo por lo que yo un día pase, les recomiendo que no se desanimen, que siempre hay una oportunidad para todos, que no dejen pasar tanto tiempo como lo deje pasar yo.  Si quieren consultarme pueden escribirme a milena4realtyworld@hotmail.com  Que Dios los bendiga.