Preguntas Frecuentes

Reproducción asistida, ¿en qué consiste?

La baja posibilidad de lograr un embarazo en una pareja en edad fértil que practica relaciones sexuales normales durante un año sin ningún método anticonceptivo, es un problema creciente. En los últimos 20 años el porcentaje de parejas con dificultades para concebir ha aumentado de un 10% a casi un 20%.

Esto puede estar fuertemente determinado, según los especialistas de inSer – Instituto de Fertilidad Humana, por un deseo reproductivo tardío (producto del cambio de rol de la mujer en la sociedad), deficiencias en la calidad y cantidad de los espermatozoides (en un 50% de los casos), y presencia de enfermedades muy frecuentes como la endometriosis y las infecciones pélvicas que obstruyen las trompas. Igualmente, el 9% de las parejas que consultan por fertilidad en inSer se han realizado ligadura de trompas o vasectomía, como método de planificación familiar definitivo, y ahora buscan ayuda para lograr un nuevo embarazo.

En respuesta a estas circunstancias, la ciencia ha perfeccionado técnicas conocidas como la Inseminación Artificial (técnica más sencilla), indicada para casos en donde se presenta una endometriosis leve o alteraciones leves en la cantidad y calidad de los espermatozoides, que consiste en depositar los espermatozoides seleccionados en el laboratorio por su mejor movilidad, en el útero de la mujer a través de una cánula muy delgada, permitiendo que alcancen el óvulo en una menor distancia y logren fecundarlos de forma natural; y la Fertilización In Vitro, la cual busca la fecundación de un óvulo por un espermatozoide fuera del organismo de la mujer (es decir en el laboratorio), para posteriormente transferir el embrión resultante al interior de la cavidad uterina, a fin que continúe su desarrollo hasta convertirse en un bebé.

A través de ambas técnicas de reproducción la probabilidad de embarazo se puede incrementar de un 60% a 95% respectivamente, luego de cuatro intentos y de una adecuada indicación de acuerdo al caso de cada pareja.

Adicionalmente se han desarrollado tecnologías más avanzadas como la técnica de inyectar un espermatozoide en el óvulo [ICSI], utilizada en casos donde se presentan alteraciones severas en los espermatozoides, o donde no hay espermatozoides en el eyaculado, pero se han podido obtener a través de un aspirado del epidídimo o biopsia testicular; Cultivo extendido de embriones hasta blastocisto, estado avanzado de embriones con más posibilidades de pegarse al útero de la madre; Donación de semen y óvulos, esto último cuando la edad de la mujer es avanzada, pero se quiere tener un hijo con todo el componente paterno genético del esposo, además de la posibilidad de vivir un embarazo propio; y nuevos métodos que permiten identificar las fallas que causan infertilidad, la detección de anomalías genéticas en los embriones, en caso de existir enfermedades genéticas heredables [Diagnostico Genético Preimplantatorio], y la posibilidad de congelar espermatozoides, embriones y óvulos con el fin de preservar la fertilidad.

¿Por dónde empezar?

En reproducción se considera que la mayor efectividad depende de una consulta precoz y oportuna (idealmente antes de los 40 años en la mujer), y de una adecuada evaluación y asesoría por personal especializado en centros reconocidos de reproducción humana, que den un acertado diagnóstico y propongan el tratamiento más acorde al caso, logrando de una forma más costo/efectiva el embarazo y aumentando la posibilidad de un bebé sano.

¿Y los costos?

En general, los tratamientos de reproducción tienden a ser más económicos en la medida en que se consulta a menor edad y las enfermedades son menos severas. Sin embargo, el principal limitante en la toma de una decisión para realizar un tratamiento no es el económico, sino el emocional, aseguran los especialista de inSer, quienes expresan que los temores por gastar un dinero y que sea necesario repetir un tratamiento, sumado a la frustración que representa un intento fallido, impide que muchas parejas no inicien ni siquiera un proceso, que en la mayoría de casos puede ser muy sencillo. Es pues como en tiempos modernos podemos decir que no hay parejas que no puedan tener un hijo, sino parejas que no se atreven a lograr un embarazo.

Es verdad que...

¿Es verdad que la ansiedad causa infertilidad?

Lo cierto es que la ansiedad es un efecto de la infertilidad y no tanto una causa. Se calcula que sólo del 1 al 2 % de los casos de infertilidad son generados única y exclusivamente por un estado de ansiedad muy marcado. En casi la totalidad de las parejas con infertilidad se encuentra ansiedad, sin embargo esta es más un efecto que una causa de la misma.


¿Es verdad que los anticonceptivos orales utilizados por largos periodos de tiempo pueden generar problemas de infertilidad?

Esto no es cierto pues los anticonceptivos son a la inversa, unos protectores de la fertilidad femenina. Esto debido a que disminuyen la frecuencia de infecciones pélvicas, disminuye la frecuencia de quistes ováricos y pueden disminuir la agresividad de patologías como la endometriosis, que afectan el potencial fértil de las mujeres.


¿Es verdad que la mayoría de los problemas de infertilidad en las parejas son causados por trastornos en la mujer?

Muchos hombres no van a la consulta y dejan la responsabilidad de buscar la solución a su compañera. Sin embargo, las estadísticas demuestran que el 40% de los casos de infertilidad se asocian con trastornos a nivel del semen o en otras palabras son causados por un factor masculino.


¿Es verdad que los tratamientos de fertilidad son muy costosos?

Esto no es cierto, pues el 80% de las parejas con infertilidad pueden ser manejadas con tratamientos de fertilidad de baja complejidad y bajo costo, como la inducción a la ovulación y las inseminaciones artificiales.


¿Cuándo consultar?

Consultar en el momento adecuado y con la persona indicada es fundamental en la posibilidad de alcanzar un embarazo.  Por esto, si han iniciado el proceso de concepción y quieren vivirlo con más tranquilidad, les recomendamos que asistan en pareja a una Consulta Preconcepcional.

Igualmente, si alguna de las respuestas del siguiente cuestionario es positiva, les recomendamos se dejen asesorar por un especialista en fertilidad, asistiendo a una Consulta de Primera Vez:


  • ¿Llevan más de un año sin haber logrado un embarazo teniendo vida sexual periódica sin ningún método anticonceptivo, o eres una mujer con más de 35 años y llevas más de 6 meses sin lograrlo?
  • ¿Sufres fuertes cólicos menstruales o tienes antecedentes de endometriosis?
  • ¿Sufres de ovarios poliquísticos, tienes ciclos menstruales irregulares, aumento del vello en el cuerpo y la cara, acné, piel grasosa y/o sangrados vaginales anormales?
  • ¿Te han diagnosticado síndrome adherencial o tienes antecedentes de infecciones pélvicas, cirugías abdominales, o apendicitis perforada?
  • ¿Tienes antecedentes de enfermedades o malformaciones del útero como miomatosis uterina y tabiques uterinos?

  • ¿Tienes antecedentes de patologías de los testículos como paperas con compromiso de los testículos, varicocele, traumas testiculares, y/o atrofia testicular?
  • ¿Sufren de trastornos de la sexualidad que impidan una vida sexual periódica y/o eficiente desde el punto de vista reproductivo, como la impotencia (imposibilidad de lograr una erección) en el hombre y el vaginismo (dolor severo en el momento de la penetración) en la mujer?
  • ¿Tienes dificultades para la eyaculación, por cirugías previas de próstata, trastornos sicológicos, malformaciones de los genitales o enfermedades neurológicas o metabólicas por la diabetes?


Para tu información

Los estudios en poblaciones con parejas en edad reproductiva, han demostrado que cuando una pareja sostiene una vida sexual periódica sin ningún tipo de método anticonceptivo, luego de un año tiene un 85% de probabilidades de haber logrado un embarazo.

Si esto no se logra en el primer año, se debe consultar a un especialista, ya que la probabilidad de un embarazo durante el segundo año disminuye de manera drástica, dándose el diagnóstico de infertilidad en la pareja.

Sin embargo, las sociedades de medicina reproductiva recomiendan que se consulte antes en caso que la mujer tenga más de 35 años de edad o existan antecedentes en la historia médica de la pareja que hagan prever dificultad para lograr un embarazo.

¿Cuándo sé que tengo un problema de fertilidad?

La reproducción humana es un proceso ineficiente. Durante el primer año, la probabilidad mensual de embarazo para una pareja, es solo del 20%. Esto significa que si este mes, cien parejas buscan embarazarse solo veinte lo lograran. Las otras ochenta tendrán que intentarlo al mes siguiente, o al siguiente. Por lo tanto una pareja que lleve solo, uno, dos o tres meses intentando quedar en embarazo sin lograrlo, no debe pensar que tiene un problema.

Entonces: ¿Cuánto tiempo se debe esperar?

Si bien la probabilidad de embarazo por mes es baja, la probabilidad de embarazo a largo plazo es buena. Si las mismas cien parejas que buscan embarazo, persisten en su búsqueda durante un año, al terminar este año, se habrán embarazado al menos ochenta de ellas. Para las veinte parejas que luego de un año de búsqueda no han logrado embarazarse, el panorama no es tan bueno. Para ellas el porcentaje de embarazo mensual durante el segundo año cae al 5%. En este momento estas parejas deben buscar ayuda profesional.

Recomendación:

Si después de tener relaciones sexuales durante un año, sin utilizar ningún método de planificación, no se ha logrado un embarazo, se debe consultar un especialista de fertilidad.

Una excepción a esta recomendación, son las parejas de edad mayor. Con el transcurso de los años la fertilidad comienza a declinar. Esto es cierto, tanto para el hombre como para la mujer. Desafortunadamente, ocurre en forma más temprana para la mujer que para el hombre. En la mujer, después de los 35 años comienza a ser notoria la disminución de la fecundidad y luego de los 39 años el proceso se acelera. En el hombre ocurre un proceso similar pero a edad más avanzada.

Para las parejas en las que la mujer sea mayor de 35 años o el hombre mayor de 55 años, la recomendación es consultar luego de 6 meses de búsqueda infructuosa de la gestación.

En algunos casos, las parejas pueden sospechar que tienen problemas para embarazarse, debido a sus antecedentes médicos y para ellas es recomendable consultar lo más rápido posible.

Algunos de estos casos son:

  • En una relación de pareja anterior no se logró un embarazo a pesar que no se evitó.
  • Se tiene una enfermedad metabólica como diabetes, o enfermedad de la tiroides.
  • Ha tenido cirugías abdominales anteriores, como por ejemplo por apendicitis, peritonitis, embarazos ectópicos o quistes de ovario. En estas situaciones puede existir obstrucción de los conductos (trompas) de Falopio.
  • La mujer tiene ciclos menstruales irregulares. Esto puede significar problemas de ovulación.
  • La mujer presenta salida de leche sin haber tenido un parto reciente. Esto significa que hay un trastorno con la hormona de la lactancia (prolactina) lo cual a su vez produce problemas de ovulación.
  • Se ha utilizado Dispositivo Intrauterino, el cual aumenta el riesgo de obstrucción de las trompas de Falopio.
  • El hombre ha tenido trauma o varices testiculares, lo cual puede afectar la producción de espermatozoides.
  • Hay ausencia de eyaculado.
  • Existe exceso de peso o bajo peso. Ambos extremos causan desarreglos en las hormonas de la reproducción.

Si no existen ninguna de las condiciones anteriores, pero la pareja tiene una gran preocupación por su futuro reproductivo, vale la pena consultar de todos modos. Un especialista puede realizar algunos exámenes sencillos, que aclaren la situación y tranquilice a la pareja.

 


 

Los exámenes básicos de fertilidad son tres:

  • Espermograma. Examen del semen para describir la cantidad y calidad de los espermatozoides del hombre.
  • Detección de la ovulación para saber si la mujer produce oocitos maduros cada mes. Medición de las hormonas (progesterona) en la sangre el día 21 del ciclo.
  • Examen de las trompas de Falopio. Para detectar obstrucción o adherencias en el sistema reproductor de la mujer. Puede realizarse mediante una radiografía con medio de contraste o por medio de una laparoscopia.

Una vez se tienen los resultados de estos exámenes puede planearse cuál es el mejor tratamiento para lograr un embarazo.

¿Después de tener un hijo, puedo tener problemas de fertilidad?

Sí. A esta situación se la ha llamado infertilidad secundaria. Después de un parto, la mujer queda refractaria a un nuevo embarazo por un tiempo variable, que depende esencialmente de la duración de la lactancia. El motivo de esto es la prioridad de la supervivencia del organismo. Tanto el embarazo como la lactancia, exigen mucho metabólicamente del organismo, así que la naturaleza evita que las dos situaciones ocurran simultáneamente.

Durante la lactancia, el proceso ovulatorio, usualmente se inhibe y esto se refleja en la ausencia del ciclo menstrual.

Si no hay lactancia o esta es parcial (es decir, lactancia materna combinada con teteros de otras leches no maternas) el proceso ovulatorio puede retornar tan temprano como al mes del parto. Si hay alimentación con leche materna únicamente, la menstruación y la ovulación pueden retrasarse hasta seis meses posparto. Esto no ocurre en un cien por cien de las ocasiones y las personas que deseen evitar un embarazo no pueden confiarse únicamente en la lactancia, sino que deben combinarla con otro método anticonceptivo.

Por el contrario, las parejas que estén buscando un segundo embarazo, deben tener en cuenta que en estos primeros meses posparto puede ser difícil embarazarse y puede ser necesario esperar entre seis a doce meses para lograr el embarazo. Si luego de un año o más, de estar buscando el embarazo sin utilizar ningún método anticonceptivo (esto incluye métodos naturales como la abstinencia en los días fértiles o la interrupción del coito antes de la eyaculación) y de no estar lactando, no se logra el embarazo, debe pensarse que existe un problema y se debe consultar un especialista.

En algunas situaciones, en las que se prevé que existe un problema, es recomendable consultar antes de este tiempo.


Estas situaciones son:

  1. Una cesárea infectada. Normalmente cuando se realiza una cesárea no se pone en peligro la fertilidad futura. Sin embargo ante la presencia de infección, se corre el peligro que la infección provoque una obstrucción de las trompas de Falopio y cause infertilidad. Se habla de cesárea infectada cuando se recoge pus en la herida quirúrgica o hay fiebre y mal olor en las secreciones vaginales.
  2. Fiebre puerperal (endometritis pos parto). Esta es la ocurrencia de infección después de un parto vaginal. Usualmente se expresa por fiebre alta en el posparto acompañada de flujo vaginal purulento y dolor abdominal. Al igual que la anterior, el peligro es la obstrucción de las trompas de Falopio.
  3. Utilización de Dispositivo intrauterino. Es frecuente la utilización de este método anticonceptivo en el posparto. El dispositivo puede causar infertilidad al servir de puente para que agentes infecciosos suban de la vagina a las trompas de Falopio. El riesgo es muy bajo con los dispositivos modernos.
  4. Ciclos irregulares. Es normal que exista ausencia de menstruación (amenorrea) hasta por seis meses posparto, pero si esta persiste o los ciclos son muy irregulares, esto significa que hay problemas con el proceso de ovulación.
  5. Persiste secreción de leche. En algunas mujeres, a pesar de suspender la lactancia del bebe, persiste la secreción de leche. Esto se debe a un trastorno hormonal llamado hiperprolactinemia. La hiperprolactinemia puede causar dificultades para lograr un embarazo, al causar trastornos ovulatorios.
  6. Problemas Sexuales. La llegada de un bebe altera la vida sexual de la pareja debido a las dificultades con los horarios y al cansancio y falta de sueño de los primeros meses. Esto puede causar un distanciamiento de la pareja, que, de persistir puede requerir ayuda de un sexólogo profesional.
  7. Enfermedades de transmisión sexual. Ya sea en el hombre o en la mujer pueden causar obstrucción del conducto deferente (hombre) o de las trompas de Falopio (mujer), a pesar de un tratamiento antibiótico adecuado.
  8. Cirugías o traumas. Si en el tiempo transcurrido después del parto, han ocurrido cirugías como apendicitis o quistes en la mujer o hernias o cirugías de testículo en el hombre, o golpes y traumas en los órganos genitales o bajo vientre, existe la posibilidad de alteraciones del sistema reproductor.

En estos casos de infertilidad secundaria es importante recurrir a profesionales idóneos, que puedan valorar la importancia de este trastorno.

¿Cómo es el proceso de diagnóstico?

El estudio de una pareja con un trastorno de fertilidad debe iniciarse en el momento adecuado, debido a que la edad de la mujer juega un papel fundamental en la probabilidad de lograr un tratamiento que culmine en el nacimiento de un bebé sano.

El proceso diagnóstico de una pareja con infertilidad debe ser completo, conciso y rápido. En un término de 30 a 45 días esta pareja debe estar completamente estudiada, debe conocer las causas que le están generando dificultad para lograr un embarazo y las opciones de tratamiento.


Este estudio se enfoca en cuatro puntos principales:

  1. La función de los ovarios: generalmente la historia clínica, la ecografía y las mediciones hormonales en sangre nos permiten saber si la función ovárica de la mujer es adecuada y si la cantidad y calidad de óvulos en sus ovarios es suficiente para lograr un embarazo.
  2. La función de las trompas de Falopio: exámenes como la laparoscopia e histerosalpingografía permiten definir si éstas se encuentran en condiciones adecuadas para permitir el embarazo.
  3. Las condiciones del útero: exámenes poco complejos como la ecografía, histeroscopía, histerosonografía o histerosalpingografía permiten detectar alteraciones uterinas que comprometan la posibilidad de lograr un embarazo.
  4. Las características de los espermatozoides: el espermograma (examen del semen) es la prueba reina en la evaluación de la capacidad fértil del hombre.

Con el estudio de estos cuatro puntos se detectará la causa de la infertilidad en el 90% de las parejas. Sólo en un 10% de las parejas no se logra detectar la causa de la infertilidad. En ellas se realiza un diagnóstico de infertilidad inexplicada, para las cuales existen métodos de tratamiento efectivos.

Cada una de las causas de infertilidad es susceptible de ser tratada y la posibilidad de éxito aumenta día a día gracias al vertiginoso desarrollo científico en el área de la reproducción humana, y a la experiencia de nuestros clínicos y biólogos.

¿Cuál tratamiento de reproducción asistida necesito?

Si eres una mujer menor de 35 años, con ciclos regulares (cada 25 a 35 días) y tienes menos de 1 año de estar buscando embarazo, probablemente no necesites tratamiento, solo darte la oportunidad de obtener un embarazo de manera espontánea durante 12 meses de intentarlo, teniendo el acompañamiento de inSer mediante la Consulta Preconcepcional.

Por lo contrario, si llevas más de un año buscando un embarazo, o eres mayor de 35 años y llevas más de seis meses sin lograrlo, te recomendamos consultar con un especialista en reproducción humana asistiendo a la Consulta de Primera Vez. Es conveniente consultar también cuando tus ciclos son irregulares o inusualmente dolorosos, si has tenido cirugías abdominales, o si te han diagnosticado endometriosis.

Igualmente, si eres hombre debes consultar si has tenido historia de inflamación o golpes en los testículos, cirugías de testículo, testículo no descendido o enfermedad venérea. También si la cantidad del eyaculado es muy poca (menos de 1 mililitro) o el eyaculado es de un color distinto a blanco perlado.

Para tu información, a continuación te relacionamos una lista con los problemas frecuentes y sus opciones de tratamiento:

  • Problemas de ovulación o ciclos menstruales irregulares:
    Se usan medicinas para estimular el ovario e inducir ovulación. Estas medicinas pueden ser tabletas o también inyectables mucho más potentes.
  • Problemas con los espermatozoides:
    Inicialmente se debe tratar de encontrar una causa del problema y tratarlo (Consulta Urológica & Andrológica). Después de esto, se puede utilizar la Inseminación Artificial [Hacer link con este tratamiento] cuando los problemas son leves o la Fertilización In Vitro y el ICSI  cuando hay problemas severos.
  • Obstrucción de las trompas de Falopio:
    Hay dos alternativas:
    Realizar una cirugía para corregir el problema.
    Realizar un tratamiento de Fertilización In Vitro, en el cual los óvulos son extraídos del ovario y fertilizados en el laboratorio con los espermatozoides del esposo. Los óvulos fecundados son luego transferidos al útero a través de la vagina, evitando el paso de los espermatozoides, óvulo y embrión por las trompas de Falopio.
  • Infertilidad Inexplicada:
    Esta ocurre cuando a pesar que todos los exámenes son normales el embarazo no se gesta. La Inseminación Artificial ha demostrado ser efectiva en muchos de estos casos.