Tratamientos de fertilidad

Tratamientos de fertilidad, parte 1. Inseminación artificial.

Existen tratamientos de fertilidad para problemas específicos como por ejemplo medicinas para producir ovulación cuando la mujer no ovula o cirugía para corregir problemas de obstrucción de las trompas de Falopio. También existen tratamientos cuando no se sabe la causa o son varias las causas de la infertilidad. Estos tratamientos intentan ayudar  los procesos naturales de fecundación o en algunos casos suplirlos. De manera amplia se los llama Técnicas de Reproducción Asistida.

La técnica más sencilla es la inseminación artificial. En la fecundación natural los espermatozoides deben nadar desde la vagina (donde son depositados), ingresar por  el cuello uterino, cruzar todo el útero, entrar a la trompa de Falopio y llegar hasta la parte más distante de la trompa para fecundar el óvulo, convirtiéndose en un camino largo y lleno de obstáculos.
En la inseminación artificial, previamente en el laboratorio se preparan los espermatozoides y se depositan en lo profundo del útero.  De esta manera se acorta la distancia que deben nadar los espermatozoides y se evitan algunos obstáculos.  Los espermatozoides pueden ser de la pareja (inseminación artificial con semen del esposo) o en caso de no haber espermatozoides se pueden obtener de un donante o banco (inseminación artificial con semen donado).

La inseminación artificial se planea para hacerse cuando el ovario libera un óvulo maduro. El momento de la ovulación se detecta con ecografías en los días previos a ésta. Para aumentar las posibilidades de embarazo, frecuentemente se utilizan medicamentos que estimulan el ovario, produciendo varios óvulos maduros, haciendo que aumente la posibilidad de un embarazo normal como también de un embarazo múltiple (mellizos, trillizos, etc).

La inseminación artificial es una técnica sencilla pero también poco eficiente. La probabilidad de embarazo en un ciclo de inseminación  fluctúa entre 11% a 17%, dependiendo de muchos factores como la edad de la mujer, calidad del semen y presencia de otros problemas de infertilidad.  Por este motivo es conveniente planearse para varios intentos (tres o cuatro) con lo que se logran mayores probabilidades de embarazo.

 

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