Una elección de amor

Forjamos nuestro proyecto de vida paso a paso, que se hace cambiante a través de las experiencias y las vivencias.  En el caminar por las diferentes etapas del desarrollo humano, durante el compartir en pareja, inicia el anhelo de ser padres, de traer al mundo un nuevo ser y se proyecta como uno de los mas grandes deseos para la conformación de la familia.

En este proceso de soñar con la concepción de un hijo y materializar su existencia en pareja, se dan un sin numero de acuerdos, pero a la vez de desacuerdos, de inquietudes, apegos, valoraciones y decisiones que llevan a desgastar el vinculo, mientras se da la llegada de este nuevo miembro. La concepción de un hijo comienza hacer  una prioridad, pero es importante al igual que alimentar los deseos de concebir, seguir cultivando el amor de pareja, el cuidado, el respeto, y la unión con el ser que hemos elegido para vivir nuestro día a día, puesto que el afán por tener un hijo en ocasiones se convierte en una lucha en pareja, y salen a relucir culpas, distanciamientos, miedos, señalamientos y poca valoración por el otro.

De igual forma cuando por algún motivo la concepción no se da, es normal que se pasen por estados de tristeza, angustia, miedo, rabia y un sin número de sensaciones, porque es de humanos sentir, es de humanos percibir este tipo de vivencias. Es allí entonces, donde se hace vital dejarse acompañar terapéuticamente, buscar nuevas maneras de abordar la vivencia y vincularse desde nuevas maneras, para hacer de esto una dulce espera y no un camino emocionalmente tormentoso, poniéndole nuevos motores a nuestra vida personal y de pareja, buscando nuevas alternativas, proyectándonos desde nuestra misión y reafirmando el valor de la existencia.

En cuestión de fertilidad es importante asesorarse con claridad y profesionalismo en la parte médica y a la vez estar atentos al factor emocional, buscando terapéuticamente acompañamiento para darse cuenta del sentido de sus vida y de las maneras de recrear y reinventar su proyecto de pareja.

Sólo al cabo de mil y un intentos desde los avances médicos y desde el acompañamiento terapéutico y emocional, se podrá decir que no se logró la concepción, antes de ello no.  Todos y cada uno de los intentos fallidos solo son instancias de un camino que era importante recorrer para crecer y así avanzar a nivel personal.  El camino se hace una dulce espera y una importante preparación a la vida de padres, siempre y cuando si estos espacios son empleados para el crecimiento personal, la valoración de si mismo y empoderamiento de cuerpo y mente en pro a la concepción.

Es recomendable acompañar estos procesos emocionales con terapia psicológica para así fortalecerse en la misión y en el proyecto de vida a nivel personal y en pareja.  Para ello, hay que actuar desde el amor propio e incondicional consigo mismo y con el otro, para así reencontrarse y reestructurar su camino.

Somos seres emocionales no solo racionales, de manera que es importante darnos el permiso de sentir, de llorar, de reír, de vibrar, de amar, de soñar y de igual manera de merecer.  Terapéuticamente se alcanza este equilibrio donde se hacen consientes las emociones, pero se ponen como base para el beneficio del ser humano y de sus deseos, logrando hacer de la búsqueda de un bebé un momento memorable en nuestras vidas y no una experiencia traumática.

Cuando se esta proyectando tener un bebé es vital tener un acompañamiento integral, contar con un equipo humano que te asesore, te escuche, te contenga y que este allí ayudándote hacer de esta experiencia un momento especial y sobre todo amoroso para consigo mismo y con el otro.